infame.
indigno, na.
bazofia.
Infame, indigna y bazofia, esas son las palabras que mejor describen el despropósito que hemos sufrido este fin de semana.
El sábado celebramos el cumpleaños de Juan en el Café España. Ya habíamos estado allí 3 veces y, salvo tener que esperar mucho para poder entrar, la comida estaba bastante bien, los precios eran correctos y siempre se habían portado muy bien con nosotros, incluso invitándonos a rondas de chupitos (llegando a dejar botellas enteras).
Hasta el sábado.
Al principio nos alegramos un montón, parece que habían ampliado el local y teníamos una salón reservado para nosotros solitos, pero esta alegría no duraría mucho.
Lo primero que nos mosqueó fue la carta, el hecho de que donde antes había un menú de platos combinados, cordero asado y algún guiso de pescado ahora hubieran cozze ala provinciale, gnocchi napoli y avocado all'agro.
Al echarle un vistazo a la carta de vinos sólo había uno español sin información de la región, tipo de uva o cualquier tipo de etiquetado aparte de la marca, Darwine (muy español no sonaba) todos los demás eran italianos.
Pedimos la cena temiendo habernos pasado de cantidad, pero decidimos que a lo hecho, pecho, intentaríamos terminarnos todo, al fin y al cabo, siempre había estado todo muy bueno.
Pues la cagamos.
Las croquetas de bacalao congeladas eran infumables y a Dios pongo por testigo que el plato llegó tal y como sale en la foto (con las dos croquetas completas). Dos tristes croquetas en la soledad de un plato gigante. Por favor, si quieres timar con la cantidad de comida, por lo menos rellena los huecos del plato con lechuga y mayonesa.
Otro despropósito fue el plato de albóndigas, brillantemente descritas por Juan como "comida de gato" tanto por su tamaño como por su textura.
Estas, a ver que cuente... 4 pseudoalbóndigas bañadas en una salsa de tomate de bote en un plato demasiado grande para tan poca chicha sabían exactamente como parecen (como dice la RAE, cosa soez, sucia y despreciable). Por un momento pensé que estaban deshidratadas como en Regreso al Futuro y por eso eran tan pequeñitas. Pues no.
Me gustaría comentar algo de los calamares, pero como había 4 por plato, no pude probarlos.
La tortilla de patatas, aparte de seca y estar bastante deforme, tenía un grosor de 2 / 3 centímetros.
La media loncha de jamón y el cuarto de trozo de queso (y no estoy exagerando) fueron lo mejor de la cena.
Al quejarnos, lo único que supo decirnos el manager (digo manager por decir algo, el pobre chaval al que habían metido ahí a recibir la ira de los clientes) fue que llevaban 7 años sin subir los precios. Gracias, me ha quedado todo mucho más claro, estoy comiendo mierda, pero por lo menos es barata.
Es una pena que los nuevos dueños no hayan mantenido al personal y la calidad que tenía este icono español en medio del Soho aunque seguramente al dueño le dará igual, al estar en una zona turística seguirá llenándose cada día de turistas que se llevarán la peor impresión posible de la gastronomía española.
Nunca volveré a pisar este restaurante.
Si has llegado a este blog buscando algún restaurante para cenar en Londres te puedo recomendar otros.
En el Soho tenemos el Terra Brindisa, algo caro pero con una calidad increíble y la Tasca, entre otros. La tasca es una franquicia, la comida no es nada del otro mundo pero es agradable.
En Portobello puedes ir, en este orden de mejor a menos mejor, porque no hay ninguno malo, a La Bodega, La Plaza y La Cibeles.
En la zona der Myfair está Ibérica London, muy caro pero muy bueno, perfecto para una ocasión especial.
Pero al Café España, nunca más!








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