El sábado, después de la lluvia mañanera, salió el sol y decidimos hacer otro de los paseos que aparecen en las tarjetas de rutas de Londres. Hace tiempo visitamos el parque de Richmond, y ya entonces nos quedamos con ganas de volver para darnos una vuelta por la zona del río, así que cuando vimos ese paseo en las tarjetas, ni nos lo pensamos.
Llegamos a la parada de metro de Richmond sobre las 4 de la tarde donde empezamos la ruta en sentido contrario a lo que indicaba la tarjeta. No por nada, sino porque nos equivocamos, así que tuvimos que ir leyendo lo que ponía de abajo a arriba :P
Bajamos del metro por la calle George Street donde nos cruzamos con un Bobby...¡español! Fue un momento raro raro. Llegamos al puente de Richmond, lo cruzamos y fuimos bajando a lo largo del río.
Pasamos por delante de Glover´s island, que al parecer la compró el señor Glover por £70 en 1872 e intentó venderla varias veces por un precio de £5,000. Como nadie se la compraba, "amenazó" con convertirla en un emplazamiento publicitario para que le diera algún beneficio a pesar de estropear el paisaje. Al final, un señor alemán llamado Max Waechter compró la isla y se la donó al council, ayudando así a preservar el paisaje de la zona.
Justo después de esta isla, está el parque y la casa de Marble Hill. Todo ese terreno fue comprado en su día por Henrietta Howard, la que fue la sirvienta real del Rey Jorge II, y la casa se la construyó el arquitecto Roger Morris, conocido por ser uno de los arquitectos de los condes. Justo después de la casa de Marble Hill cogimos un ferri que te cruza de una orilla a otra por £1 y seguimos nuestra ruta por el otro lado del río hacia el puente de Richmond.
Para entrar a Terrace Gardens desde el río tienes que atravesar un tunel cuya entrada simula una cueva, y de ahí, puedes desviarte un momento, subir una cuesta larga y empinada y disfrutar de las vistas de Richmond desde ahí. ¡Y alegrarte de que el alemán aquel comprara la isla de Glover, la donara al council y ahora no haya vayas publicitarias!
En la tarjeta de la ruta recomienda un café que hay debajo del puente de Richmond, aunque realmente no nos pareció nada del otro mundo y seguimos andando hasta llegar al White Cross, un pub que tiene una puerta especial para que los marineros puedan entrar directamente desde el río cuando hay marea alta.
Seguimos andando hasta llegar a la zona de Richmond Green, un parque rodeado de casas donde en su día estaba el palacio de Richmond y donde vivieron los reyes Enrique VII, Enrique VIII y la reina Isabel I. Ese castillo fue uno de los primeros sitios de la historia que tuvo cisterna en el váter porque resulta que el inventor de la cisterna fue de uno de los nietos de Isabel I (me imagino que a la realeza no le debía gustar mucho eso tener que tirar sus necesidades con un cubo por la ventana mientras gritaban "¡agua va!" y decidieron inventar un sistema más discreto).
Después de la ejecución del Carlos I, el palacio no duró en entero ni 10 años y hoy en día, lo único que queda es el arco de entrada estilo Tudor y poco más.
También hay una iglesia reconvertida en apartamentos de lujo y con su terraza y todo.
En ese green suelen jugar al cricket los fines de semana y poner un mercadillo, pero como nosotros pasamos por allí ya tarde, no había nada. Solamente aviones enormes. Richmond está muy cerca del aeropuerto de Heathrow y cada 30 segundos ves un avión volando ya muy bajo a punto de aterrizar.
A las 6 cuando terminamos nuestra ruta y con el sentimiento del deber cumplido, nos metimos en Don Fernando Spanish Tapas Restaurant, un bar español que habíamos visto al llegar a tomarnos un vinillo y un plato de jamón serrano para merendar... la verdad es que como en La bodega en Portobello road, ¡ningún sitio!




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